Medios de Atención: UNAM – Creando una cultura de seguridad para los pacientes en la nueva generación de doctores mexicanos

El entrenamiento de reanimación cardiopulmonar es una de las primeras actividades para los estudiantes nuevos de la Facultad de Medicina de la Universidad Autónoma de México (UNAM). Este entrenamiento, común entre la gente laica, es revelador para muchos estudiantes que esperan un día ser médicos. Mientras luchan por aprender la técnica correcta de reanimación cardiopulmonar, los estudiantes se dan cuenta que amaestrar este sencillo procedimiento médico puede causar una lesión, o algo peor aún, si no es realizado correctamente.

“Primero los estudiantes necesitan caer en cuenta que están tratando con seres humanos. Pudiera ser familia, pudieran ser niños,” dijo la Dra. Irene Durante, secretaria general de la Facultad de Medicina de la UNAM. “Tiene que ser algo cercano a ellos. De otra manera es algo abstracto, no real y que no les afecta. Tiene que ser algo que sienten.”

La UNAM es una de las facultades de medicina más antigua de las Américas, data del siglo XVI. También es una de las más grandes, egresando alrededor de 1,000 estudiantes cada año de su campus en la Ciudad de México. Hoy, la UNAM ha hecho un compromiso con la profesión médica mexicana de crear una cultura y priorizar el entrenamiento para la seguridad del paciente para reducir errores. Esto se está logrando a través de la integración al currículo de la facultad, el entrenamiento para la seguridad del paciente y entrenamientos continuos para los doctores que hayan acabado sus estudios.

Alrededor del año 2000, el profesorado de la UNAM decidió incorporar más formalmente un entrenamiento en técnicas de seguridad del paciente para los doctores del futuro. El profesorado se dio cuenta que este entrenamiento era crítico porque los estudiantes están en contacto directo con pacientes desde su tercer año de carrera, antes de hacer su internado. Para el 2011, el entrenamiento en técnicas de seguridad del paciente se había convertido en una parte oficial del currículo, utilizando el currículo de Patient Safety Movement y las soluciones (APPSs) que propone éste, siendo el currículo uno de ellos. Las disciplinas de las APPSs que la UNAM incorpora son: Tecnología, Trabajo de Equipo y Comunicación, Liderazgo y Liderar el Cambio, y una Cultura de Seguridad. Los materiales y el trabajo asignado ayudan a los estudiantes a lograr el conocimiento, habilidades, actitud y comportamientos necesarios para mejorar la seguridad del paciente y eliminar errores médicos prevenibles.

La Facultad de Medicina de la UNAM entrena a 1,500 estudiantes semanales a través de simulaciones. Un componente crítico del entrenamiento son las simulaciones. Este entrenamiento incluye actores que funcionan como “pacientes” durante el entrenamiento al igual que tecnología de alta fidelidad. Como parte de sus estudios, los estudiantes son evaluados en sus técnicas de seguridad al paciente además de sus habilidades y destreza clínica.

Las simulaciones se usan para preparar a los estudiantes para la práctica clínica y son aplicadas a varios niveles. Para los estudiantes de la licenciatura, las simulaciones preparan a los estudiantes para su internado clínico. Para los estudiantes de postgrado, las simulaciones se usan según sean necesarias en el entrenamiento clínico y quirúrgico bajo supervisión continua.

“Los estudiantes son los más fáciles en adoptarlo,” explico Durante. “Hacen el entrenamiento y piden más. A los estudiantes les gusta tanto la simulación que piden actividades extras. Hasta vienen en sábado si es necesario.”

Durante observó que los estudiantes de hoy son diferentes. “Necesitas conseguir su atención y mantenerla,” dijo Durante. “Lo cual quiere decir que tienes que idear estrategias donde pueden aprender la teoría; pero tiene que ir mas allá de la teoría y es donde entran las simulaciones.”

Mientras la UNAM está sembrando las futuras generaciones de doctores mexicanos con una cultura que valora y enfatiza el entrenamiento para seguridad del paciente, es más reto aun dar con doctores y profesores que ejercen. Sus horarios son estrechos y es complicado hacer tiempo para entrenamiento adicional. También hay un tema más delicado: los doctores que entrenan en el centro de simulación son sensibles porque son observados.

Pero una vez que se unen, los doctores y profesionistas que ejercen, inmediatamente reconocen el valor del entrenamiento y disfrutan aprender algo nuevo, dijo Durante. Hay otro factor a favor de los profesores: Aquellos que son entrenados en las técnicas APPSs hacen candidatos ideales para que otras facultades médicas los recluten para trabajar en sus centros de simulación.

El profesorado de la UNAM está abordando el reto de la educación continua para los doctores residentes que han dejado la facultad y están ejerciendo en hospitales. Gracias a una donación de $1.2 MM, la facultad recientemente renovó el centro de entrenamiento de postgrado.  También expandió el número de procedimientos que apoya e incrementó el número de simulaciones.

“En la UNAM tenemos una responsabilidad grande a nuestro país y a la sociedad,” dijo Durante. No podemos quedarnos sentados; necesitamos seguir adelante. La única forma de liderar es invertir en el futuro y nuestra inversión en el entrenamiento para la seguridad del paciente es parte de eso.”